Acuérdate del día en que firmasteis
Las cajas, las obras, la hipoteca. Dentro de cinco años todo eso será borroso. Escríbelo ahora, mientras está nítido.
Los detalles de la compra de una casa que importarán dentro de veinte años son los que hoy te aburren. Una capsül puede esperar hasta cincuenta años, lo bastante para apuntar a la última cuota de una hipoteca a veinticinco años. Esto es lo que conviene anotar antes de que se borre, y tres mensajes escritos en casas todavía vacías.
La entrega de llaves
Escribe en la casa vacía. Reléelo cuando esté llena.
Antes de las obras
Describe cómo está ahora. El contraste valdrá la pena.
El primer aniversario
Un mensaje entregado un año exacto después de la mudanza.
La última cuota
Programa un mensaje para el día en que la hipoteca esté saldada.
¿Qué anotar el día de la firma en el notario?
Las cifras y el estado de la casa, sin adornos. El precio, y el tipo de interés de la hipoteca que quizá te parece un atraco.
Luego el color exacto de los azulejos del baño, ese verde pistacho de los setenta que juraste arrancar el primer fin de semana. Puede que siga ahí.
Dentro de quince años esa información será imposible de encontrar, o estará enterrada en una carpeta del banco. Y aun así dirá más que cualquier otra cosa sobre la persona que firmó.
Basta con una foto. La habitación principal, vacía, hecha desde la puerta.
¿Hasta dónde se puede apuntar?
Hasta la última cuota de la hipoteca, si quieres. Prestige cubre diez años; para una hipoteca a veinticinco años, se añade un bloque de quince años de extensión, a 1 € por año.
Para el primer aniversario de la mudanza basta con el primer paquete. Sin comprar nada, la fecha no puede pasar de 180 días, que vienen bien para el final de la obra, si los albañiles cumplen los plazos.
Hay edificios enteros que esconden mensajes en sus muros, como la Ópera de París. Muchos no se encuentran nunca, y este artículo explica por qué un email con fecha funciona mejor que una caja tapiada detrás del pladur.
¿Qué te escribes como nuevo propietario?
Sobre todo el ambiente. Estos tres mensajes apuntan a fechas muy distintas.
Íñigo: Son las 11 de la noche y estamos cenando pasta sentados en dos cajas que pone "COCINA FRÁGIL". La nevera no llega hasta el jueves. Esta mañana el notario se ha equivocado tres veces con tu apellido. No has dicho nada. Yo tampoco. Dijimos que pintaríamos el pasillo antes del verano. ¿De qué color es el pasillo? Carlota
Última cuota de la hipoteca. Tipo al firmar: 3,9 %. Te parecía un atraco. Tienes 61 años. Vete a tomar una caña al bar de la esquina, si sigue abierto.
Vera, Bruno: Tenéis 7 y 4 años. Vera, elegiste tu habitación porque tenía "una ventana redonda". Es ovalada, pero no nos atrevimos a decírtelo. Bruno, pasaste la primera noche en la bañera, con el edredón, porque "hace eco". Seguramente ahora os parece que esta casa es pequeña. El día que nos dieron las llaves era enorme. Mamá
Preguntas frecuentes
¿Cómo guardar el recuerdo de la compra de tu primera casa?
Apunta lo que vas a olvidar: el precio y el tipo de interés, y luego el estado de cada habitación antes de la obra. Añade una foto de la habitación principal vacía. Prográmalo todo para una fecha que signifique algo, como el primer aniversario de la mudanza o la última cuota de la hipoteca.
¿Puede un mensaje esperar hasta terminar de pagar la hipoteca?
Sí. En Capsül se puede fijar una fecha hasta cincuenta años por delante combinando Prestige y extensiones. Para una hipoteca a veinticinco años son diez años incluidos en el paquete más un bloque de quince, 29,99 € en total. La fecha no se mueve, aunque amortices la hipoteca antes.
¿Se pueden adjuntar fotos de la casa?
Sí, si tienes un paquete. Los dos primeros permiten una imagen por capsül, y Prestige admite tres. Sin paquete, te quedas en el texto, y los vídeos no están admitidos. Haz la misma foto antes y después de la obra: el contraste lo dice todo, no hace falta añadir nada.
¿Qué pasa si vendes antes de la fecha?
No cambia nada: la capsül sale en la fecha prevista, a los emails que pusiste, sea tuya la casa o no. No depende de una dirección postal. Un mensaje pensado para la última cuota puede convertirse en el recuerdo de una casa antigua, leído desde la nueva.